Museo Thyssen-Bornemisza. Pintura del siglo XVIII por Sergio García Escrich







Nombre de la exposición:

La exposición en sí no tenía un nombre específico, ya que trataba sobre la pintura del siglo XVIII que se podía encontrar en el Museo Thyssen-Bornemisza. Este repertorio de obras se centraba concretamente en una sección de pintura italiana del siglo XVIII (Colección Permanente del Museo), situada en la segunda planta; en la colección de Carmen Thyssen sobre este siglo, situado también en la segunda planta; y en la exposición “Del Rococó al Neoclasicismo”, dedicada a este periodo, que se encuentra en el primer piso.

Comentario personal de la exposición

La colección de pintura del siglo XVIII que posee el Thyssen es una exposición apta para todos los públicos.

La temática de las obras es muy diversa, al igual que los artistas participantes en ella, lo que la hace adaptable a todos los gustos, de manera que pueda ser disfrutada por todos. Además, las obras expuestas, aparte de tener un trasfondo cultural en cuanto a lo que al estilo, la técnica y la interpretación de la obra se refiere, las imágenes representadas pueden resultar un buen material para relajarse, evadirse, e, incluso para dedicarse a encontrar ciertas peculiaridades, un tanto extrañas, que el artista ha incorporado en sus obras.

Por último, el museo también ofrece talleres para niños que asisten al museo de excursión con el colegio, en los que trabajan con fichas de determinadas obras observándolas y contestando preguntas o realizando diversos ejercicios.


Dirección
Palacio de Villahermosa
Paseo del Parado, 8
28014 Madrid
Tel.: (+34) 914 203 944
Fax (+34) 914 202 780


Transporte
Metro: Banco de España
Autobuses: 1, 2, 5, 9, 10, 14, 15, 20, 27, 34, 37, 45, 51, 52, 53, 74, 146 y 150
RENFE Cercanías: Estación de Atocha y Recoletos

Precio de la entrada

Las tarifas del museo varían en función del visitante según su edad y condición y de la exposición o exposiciones que se pretenda visitar. A continuación se exponen la lista de costes de los pases de las diferentes exposiciones que ofrece el museo:

• Colecciones permanentes Thyssen-Bornemisza:
­ 8 € (general)
­ 5,50 € (reducida)

• Mario Testino. Todo o nada
­ 5 € (general)
­ 3,50 € (reducida)

• Jardines Impresionistas
­ 8 € (general)
­ 5,50 € (reducida)

• Colecciones Thyssen-Bornemisza + Mario Testino
­ 10 € (general)
­ 6 € (reducida)

• Colecciones Thyssen-Bornemisza + Jardines Impresionistas:
­ 13 € (general)
­ 7,50 € (reducida)

Sólo pueden gozar de tarifa reducida, previa acreditación y sólo en la Taquilla del Museo, mayores de 65 años, pensionistas, profesores de Bellas Artes, estudiantes y grupos familiares integrados por al menos un adulto y tres descendientes (o dos, si uno de ellos es discapacitado), incluidos dentro del mismo título de familia numerosa.

Los menores de 12 años acompañados y los desempleados, presentando acreditación previa, tienen entrada gratuita al museo.

El museo ofrece la venta anticipada de entradas tanto en la propia Taquilla del Museo como por teléfono (902 760 511) como por Internet (www.museothyssen.org)

Horario

De martes a domingo de 10.00 a 19.00 horas. Lunes cerrado. La taquilla cierra a las 18.30 horas. El desalojo de las salas de exposición tendrá lugar cinco minutos antes del cierre.
Para los grupos, el horario de visitas organizadas es de 10.00 a 19.00 horas de martes a viernes y domingos de 15.00 a 19.00 horas. Reservas: (+34) 902 760 511

Otros datos de interés acerca del museo

• Visitantes discapacitados
El Museo dispone de ascensores, teléfonos y aseos especialmente diseñados para su uso; sillas de ruedas en el servicio de guardarropa; además de folletos y señalización en braille para invidentes.

• Servicio de Audioguías
El Museo Thyssen posee un servicio de audioguías sobre la Colección Permanente del Museo. Como idiomas disponibles se encuentran el español, el inglés, el alemán, el francés y el italiano.

• Actividades
El Museo Thyssen-Bornemisza tiene programados a lo largo del año ciclos de conferencias y conciertos de música relacionados con la Colección Permanente y las exposiciones temporales.

• Programas didácticos
­ Programa de Formación del Profesorado: Programa reconocido por el Ministerio de Educación y dirigido a Profesores de Historia del Arte y bachillerato sobre la Colección Permanente del Museo, incluyendo una visita con los alumnos.

­ Programa para familias: Visitas taller para grupos familiares con niños de 6 a 12 años. Se realizan los sábados y domingos por la mañana y por la tarde previa petición al Servicio de Atención al visitante.

­ Programa para colegios: Visitas taller para grupos escolares de Enseñanza Primaria. Previa reserva.

­ Programas de voluntariado: Existe la posibilidad de colaborar con el Museo como guías voluntarios en programas dirigidos a colectivos de instituciones sociales, destacando grupos de personas de la tercera edad o personas con minusvalías.

• Visitas privadas
El Museo Thyssen-Bornemisza ofrece un servicio de visitas privadas pensadas, principalmente, para celebrar actos sociales y empresariales. Consisten en un recorrido por las salas de exposición (Colección Permanente o exposiciones temporales) fuera de horario, en compañía de guías altamente cualificadas.

• Tarjeta amiga
Es la forma de contribuir mediante una donación al desarrollo del Museo, a la vez que se participa en todas las actividades de forma preferente: entrada gratuita a la Colección Permanente y a las exposiciones temporales; visitas guiadas privadas; etc.

• Servicio de atención al visitante
En este servicio se puede solicitar todo tipo de información relacionada con la Colección Permanente y sus fondos, así como sobre las actividades culturales programadas por el Museo y venta de entradas.

• Teléfonos móviles
Se ruega no utilizarlos en las salas de exposición

• Fotos y vídeo
No está permitida la toma de imágenes en el interior del Museo

• Fumadores
No se permite fumar en el interior del edificio de acuerdo con la Ley 28/2005, artículo 7.j) de 26 de diciembre.

• Cafetería-Restaurante
Se encuentra en la planta baja del Museo. Ofrece todo tipo de bebidas, sándwiches, bollería, platos combinados, así como una cuidada carta de restaurante.

• Tienda-Librería
Se encuentra en la planta baja. En ella se pueden adquirir libros y publicaciones, tarjetas postales, pósters, camisetas y una amplia gama de objetos y recuerdos relacionados con la Colección.

• Servicio de guardarropa
Todos los objetos grandes como paraguas, mochilas, maletines y bolsos grandes se depositarán en el Guardarropa. Este servicio cuenta con sillas y mochilas portabebés y sillas de ruedas a disposición del público que lo necesite.

Por motivos de seguridad, no se admiten objetos que por sus dimensiones no puedan pasar por el scanner. Igualmente, y por motivos de higiene, no se admiten animales, comida, bebidas o plantas.

• Objetos perdidos
El museo ofrece un servicio de objetos perdidos. En caso de que el visitante lo necesite, deberá acudir al mostrador de Información.

Material tríptico del museo

Antes de entrar a ver la Colección Permanente del Museo, en el mostrador de información puedes pedir que te den el folleto relacionado con lo que deseas ver.

En el tríptico impreso acerca de la Colección Permanente del Museo se explica la historia del Museo y la consecución de las obras por la familia Thyssen.

Además, comenta cuál es el criterio de situación de las obras artísticas en el conjunto del edificio. Así, la Colección se ha expuesto siguiendo un recorrido histórico, indicado por los números de las salas de exposición, que se inicia en la segunda planta.

En esta planta se presenta el ciclo del Renacimiento y del Clasicismo, desde Duccio y los discípulos de Giotto hasta la pintura veneciana del siglo XVIII. Hay apartados importantes dedicados a la pintura flamenca y alemana, así como presencias puntuales de la pintura francesa y española. El final del recorrido coincide con las dos primeras salas dedicadas a la pintura holandesa, que se ofrece aquí en su vertiente más italianizante.

El resto de la pintura holandesa, uno de los aspectos más destacados del Museo, se encuentra en la primera planta, cuyo principal hilo conductor es el realismo, desde Frans Hals, en el siglo XVII a Max Beckmann en el siglo XX. Es aquí donde se puede contemplar la pintura Impresionista y Postimpresionista, así como dos de los capítulos más significativos de la Colección, la pintura norteamericana del siglo XIX y el Expresionismo alemán.

La planta baja está dedicada a la pintura del siglo XX, desde el Cubismo y los movimientos de vanguardia de las primeras décadas hasta el Pop Art.


Material tríptico de la Colección de Carmen Thyssen

La Colección de Carmen Thyssen está expuesta en las nuevas salas del Museo, que están anexas a las salas en las que están expuestas las obras pertenecientes a la Colección Permanente.
El tríptico impreso de esta exposición puede cogerse libremente antes de entrar en esta sección del museo. En él se explica la historia de la construcción de las nuevas salas del museo y la historia de la Colección de Carmen Thyssen.

Los núcleos principales de esta exposición son la pintura holandesa del siglo XVII, el vedutismo del siglo XVIII, la pintura de paisaje del siglo XIX, la escuela norteamericana, el Impresionismo, el Postimpresionismo y las primeras vanguardias del siglo XX.

La visita se inicia en la segunda planta. Las salas A y B están dedicadas a la pintura del siglo XVII, a las que sigue la Gran Galería (sala C), en la que se encuentra una amplia selección de pintura de vistas y paisajes de los siglos XVIII y XIX. Las salas D, E, F y G forman una secuencia que ordena la pintura de los siglos XVIII y XIX hasta las manifestaciones del Naturalismo, cuya sucesión responde al recorrido histórico determinado por la Gran Galería. La sala H, conocida como la Sala de La Capilla, ofrece una visión de la pintura del primer Impresionismo.

En la primera planta, se suceden ocho salas que acogen la pintura tardoimpresionista, postimpresionista y las primeras vanguardias, desde el Expresionismo alemán y la pintura fauve hasta el Cubismo y otras manifestaciones tempranas del arte abstracto. La sala L, que se halla en la mitad del itinerario por la primera planta, recoge significativamente obras de Gauguin y de artistas vinculados a la escuela de Pont-Aven y al fenómeno de la pintura nabi.

Descripción de la exposición

La exposición de pintura del siglo XVIII del Mueso Thyssen-Bornemisza pertenece a la Colección Permanente que posee el museo. La pintura de este periodo, sobre el cual he realizado el presente trabajo, no se encuentra concentrada en una misma sala del museo, sino que se encuentra repartida.

En la primera planta del museo, concretamente en la sala 28, se encuentran expuestos una serie de cuadros del siglo XVIII de diversas temáticas y autores, que lleva como título “Del Rococó al Neoclasicismo”.

En la segunda planta, podemos encontrar la exposición de pintura italiana del siglo XVIII, en la que se representaban distintas temáticas como la mitológica o la paisajística. Esta exposición se encontraba repartida entre las salas 16, 17 y 18 del museo.

En esta misma planta, separada de la colección del museo, se encuentra la colección de Carmen Thyssen, en la que la pintura correspondiente del siglo XVIII se encontraba repartida entre el bloque D (dedicado en su totalidad a la pintura de este periodo) y en el bloque C, donde las obras del siglo que sobre el trata este trabajo se encontraban mezcladas con otras de otros siglos, ya que el criterio de esta sala del museo era que todas las obras expuestas en ella eran paisajes.

Tipo de exposición

Tanto la Colección del Museo sobre pintura italiana del siglo XVIII como la exposición sobre la pintura titulada “Del Rococó al Neoclasicismo”, al igual que la Colección de Carmen Thyssen son exposiciones permanentes.

Temática

Como se ha referido anteriormente, la temática sobre la pintura del siglo XVIII era muy variada, desde temas mitológicos hasta a la representación de paisajes, pasando por los retratos de diferentes personajes (la mayoría de ellos relacionados con el artista y su vida), de escenas de la vida de la época o la representación de bodegones.

Autores

La exposición de pintura del siglo XVIII estaba formada por obras de diversos autores. Como la exposición estaba dividida en diferentes bloques, a continuación se enumeran algunos de los autores dentro de los bloques en los que estaban expuestas sus obras (por lo que es posible que algunos nombres aparezcan repetidos).

• Pintura del siglo XVIII “Del Rococó al Neoclasicismo”:

­ Jean-Baptiste Simeon Chardin
­ Claude Joseph Vernet
­ Jean-Marc Nattier
­ Hubert Robert
­ Nicolas-Bernard Lépicié
­ Jean-François de Troy
­ Jean Antoine Watteau
­ François Boucher
­ Jean Antoine Watteau
­ Jean-Honoré Fragonard
­ Thomas Gainsborough
­ Johann Zoffany


• Pintura italiana del siglo XVIII:

­ Giuseppe Maria Crespi (llamado “Lo Spagnolo”)
­ Giovanni Battista Pittoni
­ Giambattista Tiepolo
­ Sebastiano Ricci
­ Giandomenico Tiepolo
­ Canaletto (Antonio Giovanni Canal, llamado)
­ Francesco Guardi
­ Bernardo Bellotto
­ Giovanni Battista Piazzetta
­ Pietro Longhi
­ Michelle Marieschi
­ Pompeo Girolano Batoni


• Pintura del siglo XVIII (Colección Carmen Thyssen):

­ Claude Joseph Vernet
­ Giovanni Antonio Guardi
­ Giovanni Battista Piazzetta
­ Giuseppe Maria Crespi (llamado “Lo Spagnolo”)
­ Hubert Robert
­ Pierre – Antoine Quillard
­ François Boucher
­ Jean-Honoré Fragonard
­ Jean-Baptiste Mannoyer
­ Louise Moillon
­ Andrea Locatelli


• Paisajes (obras del siglo XVIII):

­ Caspar Adriansz van Wittel (Vanvitelli)
­ Michele Marieschi
­ Canaletto (Antonio Giovanni Canal, llamado)
­ Giovanni Paolo Panini
­ Giuseppe Zocchi


Es curioso cómo en el conjunto de la exposición predominan pintores franceses e italianos, siendo mayoría unos u otros según en qué sala nos encontrásemos.

Así, en la sala dedicada a la exposición de pintura del siglo XVIII “Del Rococó al Neoclasicismo” predominaban pintores franceses, mientras que en las pinturas de este periodo en la sala dedicada a paisajes, eran los pintores italianos los más numerosos, dejando aparte la exposición de pintura italiana porque claro está que los artistas que exponían procedían en su totalidad del país trasalpino.

Sin embargo, la sala de la Colección de Carmen Thyssen dedicada al siglo XVIII estaba más o menos repartida entre artistas de ambas nacionalidades.

Todo esto se debe a que los dos movimientos artísticos que característicos del siglo XVIII (el Rococó y el Neoclasicismo) tienen mucho que ver con estos dos países, ya que el Rococó nació en Francia, mientras que Italia fue centro de peregrinación de artistas que buscaban formarse en la cultura clásica durante la época del Neoclasicismo.

Fecha de referencia respecto al estilo de los autores

Como venimos diciendo a lo largo de este trabajo, la época que estamos tratando es el siglo XVIII, siglo comprendido entre los años 1700 y 1800.

En lo que a las artes plásticas respecta, esta época significa el final del Barroco, movimiento artístico característico del siglo XVII, y el surgimiento del Rococó y el Neoclasicismo como nuevos movimientos artísticos.

El Rococó es una evolución del Barroco en la que surgen formas nuevas de gran originalidad que se desvían completamente del canon clásico renacentista. Se caracteriza por una decoración profusa, con abundancia de líneas curvas.

A pesar de que el Rococó debe de su origen puramente a las artes decorativas, el estilo mostró su influencia también en la pintura, llegando a su máximo esplendor en la década de 1730.

Los pintores usaron colores claros y delicados y las formas curvilíneas, decoran las telas con querubines y mitos de amor. En sus paisajes (sobre todo campestres) a menudo aparecen fiestas galantes y otras escenas de la vida de la época, en las que de vez en cuando figuran personajes aristocráticos y aventuras amorosas y cortesanas. Además, se recuperaron personajes mitológicos que se entremezclan en las escenas, dotándolas de sensualidad, alegría y frescura.

El retrato también fue popular entre los pintores influidos por el Rococó, en el que los personajes son representados con mucha elegancia, basada en la artificialidad de la vida de palacio y de los ambientes cortesanos, reflejando una imagen amable de la sociedad en transformación.

Jean-Antoine Watteau (1684–1721) es considerado el más importante pintor rococó, creador de un nuevo género pictórico: las «fêtes galantes» (fiestas galantes), con escenas impregnadas con un erotismo lírico. Watteau, a pesar de morir a los 35 años tuvo una gran influencia en sus sucesores, incluidos François Boucher (1703–1770) y Jean-Honoré Fragonard (1732–1806), dos maestros del periodo tardío. También el toque delicado y la sensibilidad de Thomas Gainsborough (1727–1788) reflejan el espíritu rococó.

El Neoclasicismo fue posterior al Rococó. De hecho, nació como una reacción racionalista contra el rococó que pretende volver a los orígenes más puros del clasicismo greco-romano y renacentista.
La estética neoclásica, que influyó en algunas obras del siglo XVIII, invoca los valores asociados al arte de la antigüedad grecorromana: armonía, claridad, simplicidad, idealización. El estilo neoclásico alcanzó su máxima difusión en el periodo transcurrido entre 1790 y 1815, prolongándose hasta la segunda mitad del siglo XIX.

Las obras de esta época debían cumplir unas estrictas normas de proporción, composición, exactitud y precisión, buscando siempre transmitir un contenido moralizante. Para los neoclásicos la función del arte era transmitir valores estéticos y éticos.

En pintura, la estética neoclásica plantea un espacio preciso en el que los personajes se sitúan en un primer plano, de manera que tienen un predominio en el dibujo.




Los pintores, entre los que destacó Jacques-Louis David, reprodujeron los principales hechos de la revolución y exaltaron los mitos romanos, a los que se identificó con los valores de la revolución.

Obra 1:
La muerte de Jacinto

(Foto utilizada con fines didácticos y sin ánimo de lucro)

Enlace de la imagen
http://www.museothyssen.org/thyssen/zoom_obra/128

Esta obra se encuentra expuesta en la exposición permanente sobre pintura italiana del siglo XVIII



Autor: Giambattista Tiepolo (Venecia, 1696 – Madrid, 1770)

Fue un pintor y grabador italiano, considerado el último gran pintor de la era barroca. Es una de las figuras más importantes del rococó italiano.

Su maestro fue Gregorio Lazzarini, pero aprendió aún más de la obra de los maestros que le precedieron: Tiziano, Tintoretto y, sobre todo, Veronés. Es el más grande decorador del siglo.
En 1719 se casó con una hermana del vedutista Francesco Guardi, Maria Cecilia, de la que tuvo nueve hijos, dos de los cuales fueron también buenos pintores: Lorenzo y en especial Giovanni Domenico Tiepolo, que comenzó a colaborar con él en la década de 1740.

Pintor fecundo e imaginativo, alcanzó enorme éxito, y recibió encargos de Venecia, Milán, Bérgamo y Vicenza. Fue asistido en Venecia por un experto en perspectiva, Gerolamo Mengozzi-Colonna. El éxito de estos frescos hizo que se le contratara en otros lugares de Europa, como la Residencia de Wurzburgo y, al final de su carrera, en Madrid.

Partió a Madrid (donde fallecería), llamado por el rey Carlos III, a principios del año 1762. Su tarea principal fue decorar al fresco varios techos del Palacio Real de Madrid. Acudió con sus hijos Giandomenico y Lorenzo. Viudo de Maria Cecilia Guardi, le acompañó su nueva novia, mucho más joven que él y frecuente modelo de sus figuras femeninas.

Sus principales trabajos en Madrid fueron los frescos del Palacio Real (a destacar los del Salón del Trono) y una serie de cuadros para el altar del Convento de San Pascual (Aranjuez). Cuando falleció, su estilo empezaba a ser cuestionado y este altar fue desmontado y mutilado, para ser sustituido por otras obras al gusto neoclásico que imponía Mengs.

En cuanto a su estilo, en una primera época siguió el estilo de Giovanni Battista Piazzetta, Federico Bencovich y Sebastiano Ricci. El claroscuro del barroco da paso en él a los colores claros. En Venecia desarrolla un nuevo género, las vedutte, esto es, vistas minuciosas de Venecia, muy estimadas por los viajeros extranjeros.

Habiendo conocido un gran éxito por sus obras de Venecia y Bérgamo llegó a distanciarse del academicismo.

Excelente pintor, influyó en Goya debido a una notable técnica que posteriormente alcanzaría un gran reconocimiento: la «iluminación» de partes precisas del cuadro. Los colores claros resaltan impresiones o ideas tales como la pureza o lo divino. Tenía una gran facilidad para el dibujo. Sus composiciones son etéreas, llenas de gracia. Sus techos pintados, de efecto ilusionista, engañan a la vista y parecen abiertos al cielo.

Para sus temas bíblicos y mitológicos, introducía fondos arquitectónicos al estilo de Veronés. Su colorido es más claro y ligero que el de Tiziano o Rubens, con tonos nacarados, si bien maneja el pincel con soltura, sin buscar un efecto liso como Mengs y otros pintores neoclásicos posteriores.
Su producción es en gran porcentaje religiosa, por encargos de iglesias y cofradías venecianas. Abunda en cuadros de apariciones, visiones celestiales y temas de martirio. Por exigencias decorativas, suelen ser composiciones verticales muy alargadas, dividiendo el espacio entre una zona celeste y otra terrenal.

Inspiró a autores muy posteriores, como Jules Chéret (1836–1933), el primero de los grandes cartelistas que produjo sistemáticamente grandes carteles litográficos en color.

Fechas de referencia de la obra: 1752 – 1753.

Este gran lienzo está fechado en el periodo en que el pintor trabajó en Würzburg, donde Tiepolo llevó a cabo, junto con sus dos hijos, Giandomenico y Lorenzo uno de los grandes ciclos decorativos de su carrera

Análisis morfológico

Técnica: Óleo sobre lienzo

Formato de la obra: La obra es un cuadro de forma rectangular.

Dimensiones: 287 x 232 com

Tema de la obra: Representación de una escena de la mitología, en concreto la muerte de Jacinto.

Color: Los colores utilizados por Tiepolo son vivos, aunque alterna varias gamas en el conjunto del cuadro.

En el conjunto de la composición se combinan colores fríos como el azul del cielo o el de la vestimenta de Apolo o el verde de la zona que pisan los espectadores que contemplan a Jacinto y a Apolo y el de la vegetación situada en la parte superior de la obra. A estos colores fríos habría que añadirles los utilizados por el artista italiano para los espectadores, los cuales se encuentran en una zona sombría.

El uso de los colores cálidos es también importante, concentrándose éstos, principalmente, en el enlosado, en la tela sobre la que yace el cuerpo de Jacinto y en la tez de los personajes situados en la parte derecha del cuadro. En menor proporción, encontramos colores cálidos en la vestimenta del anciano que se encuentra “encabezando” el grupo que se encuentra a la izquierda de la composición y en el color de piel del grupo en general.
En cuanto al tipo de color se combinan los colores primarios y secundarios, aunque éstos últimos aparecen en mayor proporción.


Luz: El uso de la luz por Tiepolo trata de resaltar la escena principal del cuadro, la muerte de Jacinto. En la obra, la luz proviene desde la parte izquierda, sin saber muy bien cuál es su procedencia, aunque puede deducirse que se trata de la luz del sol. El haz ilumina a los dos personajes principales de la escena: Jacinto y Apolo. Además, detrás de la cabeza de Jacinto se encuentra un personaje menudo cuya identidad se desconoce (aunque parece tener carácter divino) y la flor del Jacinto, justo debajo del difunto, del cual recibe esta flor su nombre.

En general, en la obra, a pesar de tener cierta claridad, se diferencian dos partes principales en cuanto a las zonas iluminadas. Por una parte encontramos una zona sombría en la que se halla el grupo de espectadores, mientras que en la mitad derecha del cuadro se percibe una zona claramente iluminada, representada por colores muy claros.

Según lo comentado acerca del estilo de Tiepolo, podemos afirmar que esta zona hace referencia a la pureza y a lo divino. Hecho que acentúa esto sería la presencia del dios Apolo, que aparece lamentando la muerte de Jacinto.

Estilo: Por la representación de este tema mitológico nos encontraríamos ante una obra de estilo Rococó.


Análisis sintáctico

Composición: En la imagen, Tiepolo plasma la muerte del personaje mitológico Jacinto. La situación está ambientada en un paisaje de la Antigüedad Clásica que nos da entender el escenario que representa el pintor formado por dos columnas a ambos lados del cuadro (con el capitel de la derecha cubierto por la vegetación, mientras que en el capitel de la derecha hay un papagayo), el arco situado detrás de Apolo y la estatua blanca de la parte derecha del cuadro.

A esto contribuyen los personajes Jacinto, tumbado desnudo a la derecha del cuadro, y el dios Apolo, que se encuentra arrodillado sobre él lamentando su muerte.

En cuanto a la distribución de los personajes, en la parte izquierda del cuadro, se encuentran una serie de personajes, en una zona sombría, que contemplan la acción principal del cuadro cuyas identidades se desconocen. Por su parte, en la parte derecha, se encuentran Jacinto, protagonista del cuadro, Apolo, arrodillado junto a él apenado por la pérdida de Jacinto y un menudo personaje que, por el tratamiento que le da Tiepolo en su obra (la luz representa lo divino y la pureza y se encuentra junto a los personajes principales de la escena) debe de tener origen divino.

Aparte de lo mencionado, en la parte derecha del cuadro se encuentra una planta con la flor del jacinto, nombre que recibe del difunto. Para terminar, hay que señalar que en la parte inferior del cuadro, Tiepolo sitúa una raqueta con tres pelotas de tenis, dos de ellas están situadas junto a la raqueta, mientras que la tercera está situada en el extremo inferior del cuadro.

Interpretación: El tema está extraído de Las Metamorfosis de Ovidio (libro X), donde se narra el fatal desenlace de los amores entre el dios Apolo y el mortal Jacinto.

Según el relato clásico, Jacinto murió víctima de su propia torpeza al lanzar, con ímpetu, su disco durante una partida, hiriéndose mortalmente en la cabeza. Otra versión de los acontecimientos cuenta que fue el disco lanzado por Apolo el que mató al muchacho al rebotar en el suelo o contra una roca. En otros relatos es el viento Céfiro quien celoso al no ser correspondido por Jacinto desvió el disco de Apolo hacia el joven. El dios, ante su incapacidad para devolver la vida a Jacinto decidió inmortalizarlo transformándolo en una flor que Tiepolo coloca en una hermosa mata, junto a la raqueta, en la derecha de la imagen.

En el lienzo de Tiepolo hay algunos indicios en cuanto al objeto que mató a Jacinto. Así se ven en primer término dos pelotas de tenis junto con una raqueta, al lado del héroe. Una tercera bola, que, a juzgar por la posición de los dedos de la mano izquierda, sostenía Jacinto antes del nefasto incidente, se ha deslizado sobre el suelo enlosado terminando su carrera a la izquierda del lienzo. Para más detalles, parte de una red, medio caída, se entrevé detrás del compacto grupo de espectadores.

Esta libertad en la interpretación del juego se debe a una traducción del libro de Ovidio realizada en 1561 por Giovanni Andrea dell’Anguillara. En esta obra, el clásico disco que mató a Jacinto fue sustituido por una pelota de tenis. Este juego, en su modalidad conocida como Pallacorda, fue popular entre la nobleza del siglo XVI y estuvo de moda en la época en que Tiepolo pintó el cuadro.

La composición, en todos sus ingredientes, destila una fina ironía que hace en muchas ocasiones de Tiepolo un maestro genial. A la transformación que sufre el tema hay que añadir la interpretación que hace el pintor del episodio con un Jacinto semidesnudo en el suelo, dirigiendo su rostro hacia el consternado Apolo y luciendo en su mejilla la herida y el enrojecimiento del pelotazo recibido. A las posturas algo teatrales de los dos protagonistas, se suman los mudos testigos del suceso, que se alinean a la izquierda, y la sonrisa maliciosa de la estatua del dios Pan que parece que ha girado su cabeza para no perderse el desenlace de la historia.

Posibles influencias en relación con otras obras:
Se conservan varios dibujos preparatorios para el grupo central del cuadro, dos de ellos en el Victoria and Albert Museum de Londres. En esos dos diseños se estudian las posiciones de Jacinto y Apolo en la obra que estamos tratando.

En uno, el héroe aparece acomodado en el suelo, con las piernas juntas y flexionadas, acercándose a la solución final que Tiepolo le da en este lienzo. Sin embargo, Apolo en esos dos esbozos, asiste al muchacho.

Se han detectado también similitudes con la serie de la Jerusalén libertada realizada en Würzburg. La primera se encuentra en la zona del jardín encantado donde están Rinaldo y Armida. El papagayo, el fragmento de entablamento donde se posa, la estatua de Pan los cipreses del fondo y el arco que comunica con «la cancha de tenis» se encuentran perfectamente desarrollados en ese jardín encantado. En el episodio en el que Rinaldo abandona a Armida la postura que toma ésta, sentada en el suelo y ligeramente inclinada, también recuerda la adoptada en el lienzo por nuestro héroe.


Uso didáctico de la imagen

• Propuesta didáctica para alumnos de 5º ó 6º de primaria.

ACTIVIDAD 1: La obra tratada da pie a tratar el tema de la mitología griega y romana. De esta manera, los alumnos tendrían que hacer un trabajo buscando más información sobre Jacinto y Apolo.

ACTIVIDAD 2: Apolo, apenado por la muerte de Jacinto, lo transforma en una flor. Este episodio mitológico es recogido en el libro de las metamorfosis de Ovidio.

Los alumnos, por grupos, deberán buscar otros episodios que narren otras “metamorfosis”, tengan o no que ver con alguno de los personajes que figuran en este cuadro.


Obra 2
Noche: escena de la costa mediterránea con pescadores y barcas



(Foto utilizada con fines didácticos y sin ánimo de lucro)

Enlace de la imagen
http://www.museothyssen.org/thyssen/zoom_obra/1096


Esta obra se encuentra en la sección dedicada al siglo XVIII de la Colección de Carmen Thyssen-Bornemisza

Autor: Claude Joseph Vernet (Avignon, 1714 – París, 1789)

Miembro de una familia de artistas, Claude-Joseph Vernet recibió sus primeras lecciones en Aviñón primero de su padre, Antoine Vernet, quien le introduciría en el mundo de la pintura, y luego de Philippe Sauvan pintor de historia, en cuyo estudio Vernet trabajaba reparando y manteniendo obras de arte sagrado de iglesias cercanas, así como arte perteneciente a las clases adineradas del lugar.

Tras este aprendizaje inicial Vernet comenzó a trabajar en Aix-en-Provence con el pintor de paisajes y marinas Jacques Viali, donde Vernet despertó su interés por los paisajes. Su primer trabajo como pintor independiente fueron unas pinturas decorativas que realizó, en 1731, para el hotel del marqués de Simiani, que contrató a Vernet recomendado por Joseph de Seytres, marqués de Caumont, en Aix-en-Provence de las cuales dos de ellas se conservan in situ.

En 1734, gracias a la protección del marqués de Caumont, Vernet viajó a Roma para completar su formación artística. Allí, enseguida, se integró en la comunidad de artistas franceses residentes en la ciudad y entre los miembros de la Academia de Francia.

Hacia 1738, Vernet era ya un conocido pintor de paisajes y de marinas, que recibía encargos de importantes clientes, de distintas nacionalidades, como el duque de Saint-Aignan, embajador de Francia en Roma, o Isabel de Farnesio esposa de Felipe V de España. Gran parte de su clientela estaba también formada por británicos que realizaban el Gran Tour. Desde 1746, año de su admisión en la Academie Royale, Vernet expuso regularmente en el Salon, donde sus obras fueron muy bien acogidas por la crítica.

Poco después de su regreso a Francia en 1753, Vernet comenzó a trabajar por encargo del rey Luis XV en una serie de quince grandes vistas topográficas de puertos, conocida como Puertos de Francia conservadas en París en el Musée du Louvre y en el Musée National de la Marine. Este ambicioso proyecto, que le ocupó más de diez años, le obligó a viajar por todo el país, hasta que en 1765 lo abandonó, dejando la serie incompleta. Durante el resto de su carrera, Vernet continuó trabajando en sus temas preferidos: paisajes italianizantes, puertos y tormentas marinas.

Fecha de referencia de la obra: 1753

Análisis morfológico

Técnica: Óleo sobre lienzo

Formato de la obra: La obra es un cuadro de formato rectangular

Dimensiones: 96,5 x 134, 6 cm

Color: Al ser un paisaje nocturno, predominan los tonos oscuros, entre los que predomina el negro. También, sobre todo alrededor de la posición de la luna (oculta por las nubes), se observa la utilización del azul, empleado magistralmente en diferentes gamas, hasta llegar al color blanco que representa la luna y la luz que aporta al paisaje representado.

Los colores que predominan son los fríos, sobre todo el azul, que aparece tanto en el cielo como en el agua del mar (azul verdoso), mientras que los colores cálidos se concentran básicamente en la fogata, alrededor de la cual están los pescadores, la antorcha de la barca (situada en la parte inferior derecha de la obra) y la iluminación de la fortificación situada en lo alto del acantilado.

Luz: La oscuridad aterciopelada de la noche está animada por tres fuentes principales de luz: la cálida luz de la fogata, la luz fría de la luna llena, que captan las nubes y las ondulaciones del agua, y la antorcha llameante en la embarcación de pesca. En menor medida se encuentra el foco de luz situado a la entrada de la torre del acantilado.

Vernet era muy admirado en su época por su capacidad para reconciliar estos efectos de contrastes de luz.

Estilo: Aunque casi con toda seguridad fue pintado en Francia justo después de que Vernet abandonara Italia para siempre, la pintura que nos ocupa está realizada con un estilo libre y atrevido, especialmente en el cielo iluminado por la luz de la luna, que es típico de Vernet; al estilo italiano.

Análisis sintáctico

Composición: Noche: escena de la costa mediterránea con pescadores y barcas es un cuadro de marinas muy característico de Vernet: en una costa rocosa, los pescadores descansan tras una jornada de trabajo, cocinando una sopa en una hoguera improvisada, charlando con unas mujeres y fumando en pipa. A la derecha, un grupo de hombres pescan de noche a la luz de un fuego. Una torre fortificada muy alta evoca los tiempos medievales. En el horizonte nebuloso se vislumbra un gran puerto, mientras que un barco con todas sus velas desplegadas se dirige a mar abierto, más allá del promontorio rocoso de la izquierda.

Interpretación: Esta escena de actividad marítima, típica de Vernet no describe un lugar real, sino que evoca la costa mediterránea de Italia por ejemplo, al sur de Nápoles.


Curiosidades de la obra

La Noche de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza se concibió inicialmente como una serie de cuatro pinturas de marinas, que mostraban, cada una de ellas, un momento distinto del día: mañana, mediodía, tarde y noche. A través de este tipo de pinturas, Vernet contribuyó a desarrollar la sensibilidad de sus espectadores a mediados del siglo dieciocho, animándoles a considerar la infinita variedad de la naturaleza y sus efectos de luz, meteorología y paisaje.
Desgraciadamente la mayoría de estas series no se conservan juntas. De la Mañana y de la Tarde se ha perdido la pista a partir de 1951, ya que fueron pasando por varias manos durante los procesos de compra-venta. Sin embargo, del Mediodía no se sabe nada desde 1753.

Uso didáctico de la imagen

Propuesta didáctica: Para alumnos de 5º ó 6º de Primaria

ACTIVIDAD 1: Según hemos explicado en “las curiosidades de la obra”, el cuadro que representa el Mediodía lleva desaparecido desde 1753.
¿Podrías dibujar este mismo cuadro reflejando el Mediodía?
Con esta actividad se pretende que los niños aprendan a jugar con la luz en sus dibujos.

ACTIVIDAD 2: Este cuadro representa una noche en la costa mediterránea
¿Qué te sugiere el cuadro? ¿Y el que has hecho en la actividad anterior?
Con esta actividad se busca que los niños expresen libremente sus sentimientos ante una obra de arte, tanto ajena como propia.

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